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La demanda del granjero

Un granjero demandó a una empresa de buses por las lesiones que sufrió en un accidente.

En el juicio, el abogado de la empresa le pregunta:

¿Acaso no le dijo usted: ¡estoy muy bien! al policía que lo auxilio?

El granjero responde:

Déjeme explicarle lo que pasó: Yo llevaba a mi yegua en el platón de la camioneta..

No le pedí detalles! -le interrumpe el abogado- limítese a responder la pregunta: ¿le dijo usted, si o no, que estaba muy bien al policía que le ayudó?

-Como le venia diciendo, llevaba a mi yegua en el platón de la camioneta, de pronto apareció un bus de su empresa…

¡Señor juez, estoy tratando de demostrar que esta persona le dijo que estaba muy bien a un policía, inmediatamente después del accidente! ahora, después de varias semanas, él demanda a mi cliente, eso se llama fraude. Por favor, dígale que responda la pregunta!

El juez le explica al abogado que esta interesado en escuchar la historia del granjero y le pide a éste que continue.

Pues yo llevaba a mi yegua en el platón de la camioneta de pronto, en un cruce, me topé con un bus que se comió la señal de Pare y me estrelló de lado. Yo quedé paralizado por el golpe y la impresión, pero escuchaba que mi yegua gemía como loca, presa del dolor.

Unos minutos después, llegó la patrulla de policía; un agente se bajó alarmado por los gemidos de mi yegua. El policía la examinó y finalmente sacó su arma y le pegó un tiro en medio de los ojos.

Luego, vino hasta mí y me dijo: su yegua estaba muy mal, tuve que pegarle un tiro para que no sufriera…

¿Usted como se siente?

Las profesiones

Un señor que va en coche y se percata de que está perdido, maniobra y pregunta a alguien en la calle:

– ¡Disculpe!, ¿podría usted ayudarme? He quedado a las 2:00 con un amigo, llevo media hora de retraso y no sé dónde me encuentro!

– Claro que sí -le contesta- se encuentra usted en un coche, a unos 7 Km . del centro de la ciudad, entre 40 y 42 grados de latitud norte y 58 y 60 de longitud oeste.

– Es usted ingeniero, ¿verdad? -dice el del coche

– Sí señor, lo soy. ¿Cómo lo ha adivinado?

– Muy sencillo, porque todo lo que me ha dicho es “técnicamente correcto”, pero “prácticamente inútil”: continúo perdido, llegaré tarde y no sé qué hacer con su información.

– Usted es político, ¿verdad? -pregunta el de la calle.

– En efecto -responde orgulloso el del coche- ¿cómo lo ha sabido?

– Porque no sabe dónde está ni hacia dónde se dirige, ha hecho una promesa que no puede cumplir y espera que otro le resuelva el problema. De hecho, está usted exactamente en la misma situación que estaba antes de preguntarme, pero ahora, por alguna extraña razón parece que la culpa es mía…