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Adolescente embarazada

Una adolescente de catorce años va a su mamá y le dice que desde hace un par de meses no tiene el período. Preocupadísima, la mamá compra en la farmacia un “kit” del embarazo y el resultado de la prueba es que la niña está encinta.

Gritos, imprecaciones, lamentos, lágrimas; quién ha sido el cerdo; venga, quiero saberlo; ahora se lo dices a tu padre, etc., etc.

La chica, una vez a solas, toma el teléfono y hace una llamada.

Media hora después se detiene ante la casa un Ferrari último modelo, del que sale un tipo maduro y distinguido, de pelo entrecano, vestido impecablemente con un elegante traje que se adivina carísimo.

Toma asiento en el salón ante el padre, la madre y la hija y dice:
– “Buenos días, vuestra hija me ha informado del problema. Sin embargo yo no puedo casarme con ella porque tengo otra situación familiar, aunque me haré cargo. Si nace una niña le puedo legar 3 tiendas, 2 apartamentos, una villa en el mar y una cuenta de 500.000 euros. Si lo que nace es un niño el legado es un par de fábricas, además de los 500.000 euros. Si son gemelos, una fábrica y 250.000 euros por cabeza. Pero si se perdiera el feto……”

En este punto el padre, que había permanecido callado todo el tiempo, se levanta, le apoya una mano en el hombro y le dice:
– “……te la follas de nuevo”

El poder de un beso

Va por la carretera la caravana de fornidos y bigotudos motociclistas en sus poderosas, enormes y negras Harley-Davidson cuando de pronto ven a una chica a punto de saltar de un puente al río.

Se detienen y el líder, particularmente corpulento y de aspecto rudo, desmonta, se dirige a ella y le pregunta:

– “¿Qué diablos se supone que estás haciendo?”

– “Voy a suicidarme”, responde suavemente la delicada muchacha con voz cadenciosa y gesto fatal.

El motociclista piensa unos segundos y finalmente le dice:

– “Bueno, antes de saltar, ¿por qué no me das un beso?”

Ella asiente, se hace a un lado su larga y rizada cabellera y le da un largo, apasionado, sabio beso en la boca. Después de esa intensa experiencia, la tribu de motociclistas aplaude, el líder tiene que recuperar el resuello, se alisa la barba y al cabo admite:

– “Ese fue el mejor beso que me han dado en mi vida. Es un verdadero talento el que se perderá si te suicidas. ¿Por qué quieres matarte?”

– Porque a mis padres no les gusta que me vista de mujer.

Atraco en el banco

Entra un tío en un banco, encapuchado con una media en la cabeza y con una metralleta del calibre 14. Pega un ostión a la puerta y empieza a gritar desesperao:
– Me cago en la puta, todo el mundo al suelo, esto es un atraco! Ra-ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta (vamos, que se lia a disparar contra el techo, ante el acojone de los presentes).  A ver, quiero toda la pasta de la caja ahora mismo, cagondios! Ra-ta-ta-ta-ta. !Que no se mueva nadie o no respondo, hostia puta, venga ese dinero! Tú, cajera de mierda, dame toda la pasta! !Ahora! Ra-ta-ta-ta-ta-ta-ta.

La cajera, acojonada, traga saliva…, respira hondo…, se santigua y se dirige amablemente al chorizo:
-Oiga…, que… es que… esto no es..no es lo que usted cree…

El atracador:
– ¡No me vengas con gilipolleces! Hostia!, ¿Qué dices?,¿Qué pasa?

La cajera:
-Es que… esto… esto no es un banco como los demás…

Y el atracador:
– ¡Qué coño quiere decir que no es un banco como los demás! !No me jodas, cagonlaputa, venga esa pasta, de una vez! Ra-ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta.

Y la cajera, intentando sonreír:
– No puede ser… (glups)…, aquí no…aquí es que no hay dinero…Esto es un banco de semen…

El atracador se sale de los nervios:
– !Pero qué coño! !Me cagonlarreputa! Ra-ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta. ¡Pues no te jode la tía…¿A ver, ¡y qué leches tenéis en esos cajones?

La cajera, algo mas serena:
– Son… muestras de semen. Abre el cajón y le enseña una serie de probetas llenas del liquidillo.

El chorizo se queda pensativo, y al rato le dice:
– ¡¡¡Pues ahora te vas a beber una, cagon la puta! ya!!!

Nuevo careto de pánico de la cajera:
– Pero…

– !Que te bebas una ahora mismo, hostia! Ra-ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta! No me pongas nervioso y obedece! Ra-ta-ta-ta-ta-ta!

La tía empieza a llorar…, se vuelve a santiguar…, coge la probeta…, la mira., mira al atracador…

– ¿A qué esperas?!Bébetela ya de una puta vez!

Ella suspira, se tapa la nariz, cierra los ojos… y se bebe la probeta de un trago (en plan p’adentro)

El chorizo la mira a los ojos, se quita la media de la cabeza, se acerca a ella, y le dice muuuuy suavemente:
-¿Lo ves, Amparín, cariño, como cuando quieres, puedes?